CARACTERÍSTICAS
La luz es un tipo de radiación que viaja a una gran velocidad, ésta viaja por el espacio y el aire a 299,000 km/s, equiparable a darle 7 veces la vuelta al mundo en un segundo.
Ésta se clasifica por su intensidad, su color y su calidad.
La luz que mejor conocemos procede del Sol, de las lámparas eléctricas o de los materiales que se calientan o se queman, como un fuego o una llama.
La luz atraviesa las sustancias transparentes como el vidrio y el cristal y rebota en los objetos opacos, que reflejan la luz. Podemos ver estos objetos cuando parte de esta luz reflejada penetra en nuestros ojos; sin luz no podríamos ver nada.
La luz natural o de día, no es una fuente de iluminación constante, sino que cambia de hora en hora, con el paso de las estaciones y según la latitud y las condiciones climáticas, lo que provoca una profunda alteración de las formas y los tonos de las escenas.
La luz artificial es toda aquella energía radiante que no es producida por una fuente natural, por lo general el Sol, como es el caso de una lámpara fotográfica o un flash. Las emulsiones fotográficas no son igualmente sensibles a la luz natural que a la artificial.
Los principales factores que determinan la iluminación son:
El origen determina muchas veces el resto de los factores. Se entiende por luz natural la proporcionada por el sol aunque está oculto por las nubes o tras el horizonte. La luna y las estrellas e incluso el fuego, son también iluminación natural, aunque por su poca intensidad raramente se utilizan. La luz artificial puede ser a su vez continua (focos) o discontinua (flash).
El número de las fuentes influye sobre el contraste y el modelado de la imagen. En general se recomienda utilizar el menor número posible de fuentes y en aras a una mayor naturalidad en la foto, emplear siempre una luz principal. Con luz natural puede usarse, como luz secundaria o de relleno, una pantalla reflectante o un destello de flash. Muchas veces las duras sombras de un retrato a mediodía, pueden mitigarse en parte, haciendo que el modelo utilice un simple libro abierto como reflector bajo su cara.
La dirección de la luz y la altura desde la que incide tiene una importancia decisiva en el aspecto general de la fotografía. Variando la posición de la fuente, pueden resaltarse los detalles principales y ocultarse los que no interesen. De la dirección de la luz también depende la sensación de volumen, la textura y la intensidad de los colores.
miércoles, 24 de febrero de 2010
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