Un buen retrato no es aquel que muestra tan sólo la apariencia física de un sujeto, sino aquel que consigue establecer una biografía visual, aquel que capta la esencia de un carácter y muestra su inconfundible personalidad.
FOTOGRAFIAR A PERSONAS
Se puede escoger entre varios tipos de cámaras y objetivos, según las necesidades de cada situación; la iluminación ha de preverse de manera que consiga un determinado efecto, y el punto de vista de la cámara ha de ser el más adecuado para el rostro que se vaya a retratar o para realzar parte del decorado. El proponer una actividad a los modelos suele dar resultados sorprendentes; esto funciona especialmente con los niños, que acostumbran a aburrirse enseguida. No hay que subestimar la importancia que tienen los fondos y los decorados.
El que vaya hablando puede ayudar al retratado a calmar sus nervios, y eso facilitará el que consiga mejores resultados: un retrato espontáneo y natural. Los mejores fotógrafos siguen estas directrices para captar expresiones que realmente describan la personalidad del modelo y su estado anímico. Así se logran retratos magníficos e interesantes.
Iluminación
Una luz suave y difusa es generalmente la mejor y la que más favorece, aunque hay ocasiones en que una fuerte iluminación lateral se adapta mejor a las características del modelo. La iluminación más habitual para hacer retratos consiste en colocar la luz principal (un flash o un foco de tungsteno) 45º a un lado del modelo un poco por encima de su cabeza con un reflector en el lado opuesto para rellenar las sombras.
Además de usar flashes fijos y reflectores o materiales difusores para suavizar la luz, se consigue un efecto parecido rebotando el flash en el techo o en una pared cercana. La luz envolverá toda la estancia de forma muy equilibrada, especialmente en habitaciones blancas o de colores claros.
martes, 23 de marzo de 2010
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Buen reporte, espero que mañana se aplique en su práctica y obtengas buenas fotos.
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